En una
primera instancia de análisis se observa que la producción de la Revista
Escolar fue motivada por un diagnóstico grupal realizado por la docente a cargo
del grupo de alumnos durante el año 2010. En el mismo se evidenciaba un déficit
en la producción de textos, coherencia y cohesión de los mismos. La elaboración
de la revista se planteó desde el docente como una propuesta superadora, para
mejorar la redacción textual de los niños, nunca se la observó como medio de
comunicación en sí misma. Es sobre este punto en el que se anclará la primera
reflexión.
Da Porta
(2006), en su texto, Escuela y medios:“Sentidos y sin sentidos” alude a las
experiencias escolares con los medios que lejos de ser beneficiosas, por la
manera de trabajar el recurso, termina vaciando de sentido la experiencia. La
escasa calidad de esta producción mediática, continuando con las ideas de Da
Porta, se visualiza en el ensamblado de artículos y/o noticias que nada tienen
que ver unas con otras, no se respeta un contenido que resulte apropiado para
alumnos del segundo ciclo de la educación primaria, ni se respeta la
organización interna propia de las secciones de este tipo de medio de
comunicación.
“Estas
experiencias, lejos de enriquecer la experiencia escolar, la debilitan, la
empobrecen, la denigran, porque dejan de lado sus aspectos constitutivos que
son:
· La producción de conocimiento nuevo y la
rearticulación del saber anterior, tanto individual como social.
· La problematización de la realidad a partir
de su conceptualización y de la interacción con otros y con el entorno.
· La resolución de situaciones problemáticas a
partir del saber aprendido.” (Da Porta, 2006)
Durante el proceso de realización de la
revista se perdieron elementos fundamentales tales como; determinar a quién iba
dirigida la revista, es decir, el público, permitir a los alumnos la elección
de la secciones y de los temas a tratar, la falta de interacción con otros
actores de la institución, la posibilidad de realizar copias para distribuirla,
etc. Sólo la docente fue la artífice de un diseño a rellenar con textos de los
que sólo preocupaba la redacción externa y la coherencia interna, dependiendo del
tema elegido por los alumnos entre los propuestos por la maestra. Una segunda
reflexión coincide con Da Porta cuando sostiene que “es necesario que los sujetos tengan interés por participar de esos
procesos y que es indispensable que esos procesos sean significativos para
ellos, que esa experiencia tenga sentido”
El trabajo con medios de comunicación en la
escuela, debe ir mucho más allá que la mera producción de textos sin un
receptor-lector determinado, no tener en claro para qué tipo de audiencia uno elabora
un texto hace que la esencia del mismo quede en la mera redacción respetando
reglas ortográficas y sintácticas. El autor antes nombrado apunta a que
“el
trabajo con medios en la escuela sea una buena estrategia pedagógica que le
permita a los docentes ayudar a que los jóvenes problematicen su entorno, que
hagan preguntas, que usen esos lenguajes para expresarse, para crear, para
producir sentidos más allá de los estándares del mercado, estaremos dotándolos
de otras capacidades que quizás hoy sólo en la escuela puedan aprenderse,
[…]capacidades como cuestionar la realidad, de investigar, de expresarse, de
poner palabras y hacer visibles públicamente ciertas problemáticas sociales que
viven los jóvenes y que si no se hacen públicas de estos modos, no sólo serán
ignoradas por los responsables de solucionarlas sino también por los propios
protagonistas”(Da Porta 2006)
Continuando la línea argumentativa del autor,
como última reflexión sobre este punto, se estima necesario no
reducir la producción en medios a una tarea aburrida, sino, potenciar una
actividad enriquecedora que permita utilizarlos en beneficio de la escuela y de
los procesos de aprendizaje de los alumnos, formando en ellos un espíritu
analítico que permita cumplir con el
mandato que el autor postula; “formar
receptores críticos”.
En una segunda instancia, el análisis se enfoca en las implicancias institucionales del proyecto, las cuales, tomando distancia, no existieron ya que la producción de la misma fue siempre puertas adentro del aula, no hubo más evaluación de la experiencia que la selección de un contenido por cada alumno, de esa manera todos colaborarían con un artículo al producto final. La elaboración de los textos fue individual, y con ello se perdió la posibilidad de generar la comunicación grupal que permite desarrollar vínculos con el otro.
La descontextualización en la producción de
este medio respecto del contexto socioeducativo de los niños se observa en la
lectura posterior de la revista en la que no se observan argumentaciones o
críticas a problemáticas reales, sino, que son textos ideales escritos para
rellenar una página de la misma. Prieto Castillo, sostiene que esta descontextualización
tiene larga presencia en la historia escolar por dos motivos; “la ausencia de buena parte del contexto en
lo que se enseña (en la palabra del docente, en los textos, en los programas) y
mínimo uso del contexto para aprender. […] En ambos casos el docente se mueve
en un terreno de la comunicación cuyo contexto no es comunicado y evitado,
negado como recurso de aprendizaje y de comunicación.” (Prieto Castillo,
2004)
Culminando este segundo análisis, por los
costos, que no fue posible sostener, la revista fue realizada a mano y quedó un
solo ejemplar original de cada sección de los grados implicados, quinto y sexto.
No se solicitó ayuda del equipo directivo para visualizar posibles soluciones a
esta instancia. En este punto, Prieto Castillo afirma que “el PEI, si lleva a la construcción de un espacio en el que los
miembros de una institución puedan romper el aislamiento, permite superar la
soledad y abrir alternativas a un encuentro cotidiano para fortalecer el interaprendizaje”
(Prieto Castillo, 2004) Por esto,
se insiste en los trabajos interdisciplinarios y en el uso de las nuevas
tecnologías de la información y la comunicación que permitirán evitar que los
docentes se encierren con sus alumnos en las aulas y así poder incluir en ellas
el mundo cotidiano.
El tercer punto de análisis se centra en el
rol de mediador pedagógico del docente. En diseño del proyecto de la revista no
hubo consultas de ningún tipo, simplemente se determinaron arbitrariamente qué
secciones y qué temas se abordarían. Prieto Castillo, alude a un docente
mediador pedagógico que “tienda puentes
entre lo que el alumnado sabe y lo que no sabe, entre lo vivido y lo por vivir,
entre la experiencia y el futuro…” (Prieto Castillo, 2004), y que no es el
que se corresponde con este caso. Parafraseando al citado autor, se aprende de
un educador capaz de establecer empatía
con sus alumnos, con métodos personalistas, que comunique de manera clara la
información, que sea entusiasta por su materia y sensible a las variaciones del
contexto, capaz de crear alternativas a la realidad actual, en fin, se aprende
de un educador con voluntad de comunicación. El docente, en este caso, no
trabajó la elaboración de la revista como medio de comunicación sino como una
sumatoria de textos sin sentidos. Por lo tanto, al decir de Prieto Castillo,
desperdició la oportunidad que tenían sus alumnos de “apropiarse de un medio lleno de recursos de la comunicación a favor de
la educación.”
Bibliografía
DA PORTA, E. Escuela y medios: Sentidos
y Sinsentidos. En Jóvenes, identidad y comunicación. Escuela, Universidad y
Comunidad. Nuevas formas de relaciones. Ortúzar, I. y Vidal, E. (comp.).
Universidad Nacional de Córdoba, 2006
PRIETO CASTILLO, D. La Comunicación
EN la Educación. Buenos Aires: Ed. La Crujía, 2004.
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